Ley Natural y Razón Práctica: Inclinaciones Humanas y el Primer Precepto Moral

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Por otra parte, como el bien tiene razón de fin, y el mal, de lo contrario, …de la vida humana e impide su destrucción. El texto argumenta que, dado que el bien se relaciona con el fin y el mal con lo contrario, todo aquello a lo que el hombre se siente naturalmente inclinado es percibido por la razón como bueno y, por ende, como algo que debe ser buscado. En contraste, lo opuesto se aprehende como mal y algo que debe ser evitado. La relación entre las inclinaciones naturales del hombre y los preceptos de la ley natural sigue un orden correlativo. Se destaca que la primera inclinación común con todas las sustancias es la tendencia a conservar su propio ser. En este sentido, todo lo que contribuye a la conservación de la vida humana y evita su destrucción se considera parte de la ley natural.

“Y así encontramos, ante todo, en el hombre una inclinación que le es común con todas las sustancias, ….la educación de los hijos y otras cosas semejantes”.

En primer lugar, se menciona una inclinación común con todas las sustancias, que es la tendencia inherente a conservar su propio ser. En virtud de esta inclinación, se argumenta que todo lo que contribuye a la preservación de la vida humana y previene su destrucción forma parte de la ley natural.

En segundo lugar, se identifica otra inclinación en el hombre relacionada con bienes más específicos, compartida con otros animales. Esta inclinación abarca aspectos como la unión de los sexos, la crianza de los hijos y otras actividades que la naturaleza ha enseñado a todos los animales. De acuerdo con esta inclinación más específica, se considera que estas actividades están incluidas en la ley natural.

“Mas así como el ente es la noción absolutamente primera del conocimiento……ley en la medida en que la razón práctica lo capte naturalmente como bien humano”

Establece una analogía entre la noción absolutamente primera del conocimiento (el ente) y la primera aprehensión de la razón práctica (el bien). Se argumenta que, al igual que todo conocimiento comienza con la percepción del ente, la razón práctica comienza su comprensión con la aprehensión del bien. La acción de cualquier agente se guía por un fin, y este fin se considera intrínsecamente como el bien.

Se formula el primer principio de la razón práctica, fundamentado en la noción de bien, que sostiene que "el bien es lo que todos apetecen". A partir de este principio, se deriva el primer precepto de la ley moral: "El bien ha de hacerse y buscarse; el mal ha de evitarse". Todos los demás preceptos de la ley natural se fundamentan en este principio, indicando que todas las acciones que se deben realizar o evitar caen bajo los preceptos de esta ley en la medida en que la razón práctica las percibe naturalmente como bien humano.

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