René Descartes: Racionalismo, Método y Dualismo

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Biografía y obras de René Descartes

René Descartes (1596-1650) fue el padre del racionalismo moderno.

Nació en La Haye (Francia) y estudió en el colegio jesuita de La Flèche, donde recibió una formación clásica y humanística con espíritu renacentista, aunque atrasada en ciencias, hecho que lo dejó profundamente insatisfecho. Posteriormente se instaló en París, luego en Holanda y finalmente en Suecia (donde murió debido a su estancia al servicio de la reina Cristina).

Obras principales

Entre sus obras más destacadas se encuentran:

  • Discurso del método (1637)
  • Meditaciones metafísicas (1641)
  • Reglas para la dirección del ingenio (1701)
  • Los principios de la filosofía (1644)
  • El tratado del hombre (1664)
  • El mundo o tratado de la luz (1664)
  • Las pasiones del alma o Tratado de las pasiones (1649)

Nota: Algunas obras no fueron publicadas en vida por temor a la Inquisición, la cual había condenado a Galileo.

El criterio de la verdad y el método cartesiano

La nueva filosofía parte de fundamentos muy sólidos, seguros e indudables. Requiere un criterio de verdad certero y evidente, tomando como modelo las matemáticas, en las cuales se utiliza un método puramente racional por ser una ciencia exacta.

El método cartesiano es esencial para el descubrimiento de la verdad, alcanzando la certeza y eliminando toda duda. Por método se entiende un conjunto de reglas ciertas y fáciles que cualquiera puede seguir para no tomar jamás lo falso por verdadero.

Operaciones fundamentales de la mente

Las dos operaciones cognoscitivas de la razón son:

  • La intuición: Base, punto de partida y axioma. Es la concepción libre de dudas que nace de una mente pura y atenta, inmediata y evidente por sí misma.
  • La deducción: Movimiento continuo y sucesivo del pensamiento por el cual se infieren consecuencias necesarias a partir de hechos conocidos con certeza.

Reglas del método

  1. Evidencia: No admitir jamás como verdadera cosa alguna sin conocer con evidencia que lo es, evitando cuidadosamente la precipitación y la prevención. Solo aceptar ideas claras y distintas.
  2. Análisis: Descomponer cada dificultad o problema complejo en tantas partes simples como sea posible para resolverlo mejor.
  3. Síntesis: Conducir ordenadamente los pensamientos, empezando por los objetos más sencillos y fáciles de conocer, para ascender gradualmente hasta el conocimiento de los más complejos.

La duda metódica

La duda metódica consiste en dudar provisionalmente de todo. Si dudando radicalmente encontramos una verdad invulnerable a toda sospecha, sabremos que es evidente, verdadera y nos aportará una certeza absoluta.

¿De qué podemos dudar?

  • Los sentidos: Pueden resultar engañosos y no es prudente confiar plenamente en quienes alguna vez nos han inducido al error.
  • El sueño y la vigilia: Lo que parece más real podría ser producto de un sueño, pues no existen indicios concluyentes para distinguir el sueño de la vigilia.
  • La hipótesis del genio maligno: La posibilidad extrema de que exista un ente sumamente poderoso y engañador empeñado en hacernos errar incluso en las evidencias racionales más obvias.

Cogito ergo sum y el dualismo cartesiano

La única verdad indudable que resiste cualquier duda es: «Cogito, ergo sum» («Pienso, luego existo»), axioma inicial y primer principio de su filosofía.

Consecuencias ontológicas del axioma: Las tres sustancias

  • Sustancia pensante (res cogitans): El alma humana. Yo soy una cosa que duda, entiende, afirma, niega y siente.
  • Sustancia infinita (Dios): Ser perfecto e infinito que garantiza la validez de nuestro conocimiento. En la mente existen tres tipos de ideas:
    • Ideas innatas: Impresas en la mente por naturaleza (por ejemplo, la idea de Dios, infinitud y perfección).
    • Ideas adventicias: Procedentes del exterior sensible (como ver un árbol o una piedra).
    • Ideas ficticias o facticias: Construidas o inventadas por nuestra propia imaginación.
  • Sustancia material o extensa (res extensa): Los cuerpos materiales que ocupan un volumen en el espacio. Sabemos con certeza que los cuerpos existen porque Dios es veraz y no permitiría que vivamos en un engaño constante.
  • Física cartesiana y mecanicismo: La naturaleza corpórea está gobernada por leyes mecanicistas y deterministas. La libertad reside únicamente en el alma pensante (inmaterial, no extensa e inmune a las leyes físicas). Descartes postuló la glándula pineal como el punto de interacción psicofísica entre el cuerpo y el alma.

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