El teatro de Federico García Lorca: etapas, obras y la mujer como protagonista

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De ahí que «el sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada»: ese es el fundamento del esperpento.
Luces de bohemia es la primera obra a la que el autor da el nombre de esperpento; a ella le seguirá Martes de Carnaval, la trilogía formada por otros tres esperpentos en los que muestra una visión muy crítica de la realidad.
- El teatro de la Generación del 27 depura el teatro poético, incorporando las formas de vanguardia y pretende acercar el teatro al pueblo. En esta tendencia se engloban autores como Pedro Salinas, Rafael Alberti, Max Aub y, especialmente, Federico García Lorca.
Federico García Lorca representa una de las más altas cumbres de la dramática española moderna. Como dramaturgo, muestra un concepto renovador del arte escénico que lo ha convertido en el dramaturgo español más conocido de todos los tiempos. Su obra teatral está plagada de elementos líricos y surrealistas. Su temática es la misma que vertebra su poesía: el deseo imposible y la frustración, casi siempre encarnados por mujeres, que representan la tragedia de una persona condenada a una vida estéril o a la frustración vital. El teatro de Lorca parte de tres principios: depurar el teatro poético, incorporar las tendencias vanguardistas y acercar el teatro al pueblo. En él se pueden distinguir tres etapas:

La etapa inicial: se caracteriza por la experimentación formal y temática. Lorca busca aún un lenguaje dramático y teatral propio, de ahí la diversidad y heterogeneidad de los títulos de esta etapa: El maleficio de la mariposa, de carácter simbolista; Títeres de cachiporra, piezas breves para guiñol; Mariana Pineda, drama histórico en verso; Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, farsa de amor trágico. La obra más importante de esta etapa es La zapatera prodigiosa, en la que anticipa elementos de su producción posterior, como la mezcla de verso y prosa.

En su etapa vanguardista: las obras adoptarán un carácter surrealista fruto de la crisis vital y estética que atraviesa el autor. Incluimos aquí dos obras: El público y Así que pasen cinco años.

Por último, su etapa de plenitud: esta etapa, muy prolífica para el autor, la alcanza aunando rigor estético y sentido popular. Con su compañía La Barraca, Lorca recorre los pueblos de España llevando el teatro a lugares donde no había actividad cultural. Las dos primeras obras de esta etapa son Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934). A continuación, Doña Rosita la soltera (1935), y finalmente, La casa de Bernarda Alba (1936), que se distancia claramente de estas últimas en su dimensión política y social.

La mujer es la protagonista principal del teatro lorquiano. Una mujer que representa el ansia de libertad en una sociedad patriarcal y machista, marcada por un destino trágico, por pasiones que se verán condenadas al olvido o al rechazo.

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