Rechazo del parlamentarismo y de la democracia liberal.
Modelo de partido único estrechamente ligado a la nación.
Profundo antimarxismo y rechazo frontal de la lucha de clases.
Rasgos económicos del fascismo
Control estatal y centralizado de la economía.
Economía con orientación imperialista y militarista.
Énfasis en la autarquía, la autosuficiencia y la erradicación de la dependencia exterior.
Creación y fomento de obras públicas a fin de mitigar el desempleo.
Rasgos sociales y culturales del fascismo
Supremacía incuestionable del Estado sobre el individuo.
Control exhaustivo de toda la estructura social.
Monopolio de los medios de comunicación subordinados a fines propagandísticos.
Aplicación sistemática de violencia extrema contra cualquier disidencia.
Apoyos sociales del fascismo
Colectivos de excombatientes.
Jóvenes idealistas e intelectuales descontentos con el modelo liberal.
Sectores de las clases medias fuertemente golpeados por la crisis económica.
El estamento militar y las fuerzas de seguridad pública.
Grandes empresarios industriales y oligarquías terratenientes.
Grandes regímenes autoritarios de entreguerras
El militarismo japonés
Emergencia histórica posterior a la Revolución Meiji.
Política exterior marcadamente expansionista en Asia y la cuenca del Pacífico por la escasez de materias primas.
Severa crisis interna en la década de 1920 impulsada por el deterioro económico.
Aparición y consolidación de facciones ultranacionalistas, con especial arraigo en el Ejército.
Intensa expansión territorial junto con una acelerada militarización de la sociedad.
El ascenso del fascismo en Italia
Profunda crisis institucional, social y económica tras la Primera Guerra Mundial.
Fundación del Partido Nacional Fascista en 1921 por iniciativa de Benito Mussolini.
Ejecución de la Marcha sobre Roma en 1922 que facilitó la llegada de Mussolini al poder.
Implantación progresiva de un régimen netamente autoritario y totalitario.
Control integral sobre los ámbitos político, productivo y social.
El auge del nacionalsocialismo en Alemania
Malestar generalizado ante la severidad del Tratado de Versalles.
Graves dificultades financieras e hiperinflacionarias en el periodo de posguerra.
Rechazo explícito hacia la República de Weimar por parte de los sectores ultranacionalistas.
Fundación del Partido Obrero Alemán (DAP) y su transformación en el NSDAP.
Intento fallido de golpe de Estado en 1923 (Putsch de Múnich).
Ascenso definitivo de Adolf Hitler al poder a raíz del impacto devastador de la crisis económica de 1929.
Destrucción deliberada de las instituciones democráticas e instauración de una dictadura personalista.
Aplicación rigurosa de medidas de autarquía económica, afán expansionista y políticas sistemáticas de antisemitismo.
La crisis económica de entreguerras
Causas estructurales de la crisis
Devastación del tejido económico e infraestructuras tras la Primera Guerra Mundial.
Desorden financiero internacional debido al agotamiento de las reservas de oro y a la emisión descontrolada de papel moneda.
Creciente competencia industrial y mercantil por parte de economías extraeuropeas en el mercado global.
Quiebra de la relación económica triangular mantenida entre el Reino Unido, Francia y Alemania.
Imposición de indemnizaciones y reparaciones de guerra asfixiantes sobre Alemania.
Impacto y consecuencias de la crisis
Pérdida indiscutible de la hegemonía económica global por parte del continente europeo.
Desempleo estructural a gran escala, repunte inflacionario y endeudamiento tanto público como privado.
Hiperinflación desbocada en Alemania, colapso definitivo del marco y erosión total de la confianza ciudadana en la República de Weimar.
Aumento de la conflictividad internacional y auge de derivas autoritarias en Europa.
Fase de estabilización y recuperación económica
Abandono gradual de las barreras proteccionistas en favor del comercio.
Restablecimiento parcial y condicionado del patrón oro.
Implantación del Plan Dawes: anclaje del marco alemán al dólar estadounidense y reestructuración de los pagos de las reparaciones bélicas.
Notable reactivación de la producción industrial y del sector agrario.
Rápido florecimiento de innovaciones técnicas y avances en los sectores del transporte y las telecomunicaciones.
La Gran Depresión y el nuevo orden financiero
Reacciones diplomáticas internacionales
Acuerdos de Locarno: ratificación mutua de fronteras y desmilitarización formal de Renania.
Pacto Kellogg-Briand: renuncia expresa a la guerra convencional como instrumento para dirimir controversias entre naciones.
Plan Young: flexibilización de los compromisos de deuda alemanes y repliegue de tropas aliadas de Renania.
Convocatoria y desarrollo de la Conferencia de Desarme de Londres.
El estallido de la Gran Depresión
Especulación financiera y bursátil desmedida en Estados Unidos.
Desplome histórico de la Bolsa de Nueva York en octubre de 1929.
Oleada de bancarrotas bancarias, drástica contracción del consumo, desempleo descontrolado y quiebra generalizada del sector agrario.
Transmisión inmediata y virulenta de la crisis hacia los mercados de Europa y América del Sur.
Soluciones y respuestas frente a la crisis
Aplicación del New Deal en Estados Unidos: firme intervencionismo estatal, reestructuración profunda del sistema bancario y planes masivos de inversión pública y asistencia social.
Respuestas heterogéneas en el continente europeo: repliegue proteccionista, agendas económicas nacionalistas, creciente intervencionismo estatal y los primeros esbozos del Estado del bienestar.
Revolución teórica fundamentada en los postulados macroeconómicos formulados por el economista John Maynard Keynes.