Las Etapas del Desarrollo Psicosocial y Evolutivo
Las 8 etapas del desarrollo psicosocial de Erikson
Erik Erikson planteó una teoría del desarrollo psicosocial dividida en ocho etapas clave a lo largo del ciclo vital:
1. Confianza vs. desconfianza (Bebé de 0 a 1 año)
El calor y afecto de la madre desarrolla el vínculo afectivo, el cual es la base de sus futuras relaciones. En esta etapa, el bebé es sensible y vulnerable, y su seguridad depende fundamentalmente de la confianza que los padres tengan en sí mismos y transmitan a los demás.
2. Autonomía vs. vergüenza y duda (Infancia de 1 a 2 años)
Es la etapa del control progresivo de su cuerpo. Se trata de un desarrollo lento en el que el infante no siempre es consciente de sus avances; pasa frecuentemente por momentos de vergüenza y duda, por lo que la actitud comprensiva y orientadora de los padres resulta primordial.
3. Iniciativa frente a culpa (3 a 6 años)
El niño desea asumir responsabilidades activas. Los padres deben reforzar las acciones e iniciativas del niño. En esta fase, comienza a desarrollar el sentimiento de culpabilidad y surge un marcado interés por las diferencias sexuales.
4. Productividad (laboriosidad) frente a inferioridad (6 a 12 años)
La autoestima cobra un papel muy importante. Adquieren mayor peso las relaciones con sus iguales. El niño descubre el placer del esfuerzo y la productividad, al tiempo que inicia la búsqueda de su identidad. Aprende a distinguir con claridad entre el mundo familiar y el mundo de los iguales, pudiendo experimentar sentimientos de inferioridad si no se siente competente.
5. Identidad del rol frente a confusión (12 a 18 años)
Fase de intensa búsqueda de la propia identidad. Esta se consolida con mayor éxito si se han resuelto adecuadamente las crisis de las etapas anteriores.
6. Intimidad vs. aislamiento (Adulto joven de 19 a 35 años)
Se experimenta la crisis entre la intimidad y el aislamiento social, orientándose hacia relaciones afectivas íntimas y duraderas. Durante la subetapa de los 20 años, el individuo busca avanzar profesionalmente y establece un patrón de vida plenamente autónomo.
7. Generatividad vs. estancamiento (Mediana edad de 35 a 65 años)
En la subetapa de los 30 años, suele producirse una reevaluación de la propia trayectoria vital; en ocasiones surge cierto resentimiento, pero también se establecen nuevas metas y se persigue la estabilidad financiera. No superar adecuadamente las etapas previas conlleva a un empobrecimiento personal y estancamiento.
8. Integridad vs. desesperación (Vejez a partir de los 65 años)
Disminuye la productividad biológica y laboral. Se explora y adapta la vida al rol de jubilado, contemplando en retrospectiva los logros y fracasos del camino recorrido.
La infancia: Relación y adaptación del niño
Las primeras relaciones del niño se establecen en el núcleo familiar con los padres, quienes protegen, cuidan y satisfacen las necesidades básicas del menor a través de los adultos. Gradualmente, el niño se convierte en un ser social y aprende a expresarse mediante el lenguaje hablado, construyendo un universo psicológico propio; no obstante, al inicio no distingue de forma autónoma entre lo bueno y lo malo.
Los tres procesos del desarrollo infantil
- Desarrollo físico y motor: Manifestado a través de los primeros actos reflejos, movimientos espontáneos, estados de agitación y excitación psicomotriz.
- Desarrollo cognoscitivo: Evolución de las capacidades mentales, comprensión y aprendizaje del entorno.
- Desarrollo afectivo: Construcción de vínculos emocionales, autoconocimiento y gestión de emociones.
Participación grupal y relación con los iguales
El juego es un factor de vital importancia en esta etapa y suele llevarse a cabo en dinámicas orientadas o dirigidas por educadores. Al comienzo, para los niños resulta más significativo el concepto individual de sí mismos que el sentido de pertenencia a un grupo; sin embargo, poco a poco forjan diferentes clases de relaciones interpersonales donde la amistad se vuelve un pilar esencial.
Las relaciones entre iguales cumplen funciones esenciales:
- Fuente de recursos emocionales: Proporcionan seguridad afectiva y capacidad para afrontar y manejar problemas.
- Fuente de recursos para la resolución de conflictos: Actúan mediante la monitorización (donde el más experimentado orienta al aprendiz y colaboran activamente compartiendo recursos) y el modelado (transmisión conductual y cognitiva por imitación).
- Adquisición y elaboración de habilidades básicas: Aprendizaje práctico de la cooperación social y la gestión de situaciones conflictivas.
- Base para futuras relaciones: Sirven de modelo primario, aun considerando que las relaciones adultas nunca serán idénticas a las iniciales.
El adulto joven (20 a 40 años)
En esta etapa evolutiva, la persona asume responsabilidades plenas sobre su propia vida y consolida diversos roles familiares y sociales. Su desarrollo se articula en cuatro vertientes fundamentales:
1. Desarrollo intelectual
Se asiste a la evolución de nuevos puntos de vista y a la capacidad de sintetizar razonamientos y pensamientos contradictorios. Comprende tres etapas consecutivas: la etapa de logro, la de responsabilidad y la ejecutiva.
2. Desarrollo moral
Se supera paulatinamente el egocentrismo cognitivo, lo que permite desarrollar un juicio moral asentado en el pensamiento abstracto y en principios éticos universales.
3. Desarrollo de la personalidad
Gira en torno al dilema de intimidad frente a aislamiento, donde se decide entre contraer compromisos profundos o permanecer aislado. En este marco temporal se distinguen tres periodos:
- Edad de establecimiento (20 a 35 años): Implica el desplazamiento del patrón de tutela parental hacia la propia dirección autónoma.
- Edad de consolidación (35 a 40 años): Orientada a hacer lo que se debe hacer y afianzar los deberes sociales y personales.
- Edad de transición (40 a 45 años): Etapa en la que se flexibilizan o abandonan ciertas obligaciones rígidas y se evalúan críticamente las metas cumplidas y los logros adquiridos.
4. Desarrollo social
Se articula a través de diversos ámbitos existenciales:
- Matrimonio y vida en pareja: Supone una tarea compartida de intimidad, la creación de un espacio psicológico común y la fusión equilibrada de identidades personales.
- Parentalidad: Conlleva un refuerzo positivo de la autoestima, promueve un mejor entendimiento con la pareja y se consolida como una importante fuente de gratificación personal.
- Amistad: Basada en la confianza mutua; las buenas amistades adquiridas durante la adultez tienden a ser mucho más sólidas y estables.
- Trabajo: Genera metas y expectativas vitales, condiciona el estilo de vida general y marca una etapa decisiva de establecimiento e inserción laboral.