Rituales y organización militar en la antigua Roma
Rituales en la antigua Roma
Los cultos se celebraban ante el templo al aire libre alrededor de un altar, en capillas, bosques sagrados o fuentes. La oración se practicaba con el capa cubierto y girado hacia el oeste, tocando el altar o las rodillas de la estatua, se decía el nombre del dios al que se quería obtener beneficio acompañado de epítetos. Los sacrificios eran un refuerzo de la petición o agradecimiento por lo concebido. Antes de hacerlo, se debía bañarse y vestirse de blanco. Los animales no debían tener ninguna tara, eran llevados con una cuerda por unos servidores sin arrastrarlos. En la cabeza se les ponía una torta hecha de miel y harina salada. El servidor preguntaba al sacerdote y si se continuaba, un victimario lo mataba con un golpe de hacha. Las entrañas del animal eran examinadas y si eran válidas, el animal era quemado.
Purificación (lustratio) era un proceso que consistía en dar tres vueltas al objeto para purificarlo y finalizar con un sacrificio de cerdo, oveja o toro. Devotio capitis era el ofrecimiento de una o más vidas a los dioses del inframundo sin sacrificio, ya que devotus se limitaba a ofrecer su vida para que el pueblo romano obtuviera alguna victoria militar.
Organización militar romana
- EXÉRCITO
La legión estaba dividida en tres partes: HASTATI, jóvenes que formaban la primera fila; PRINCIPIES, de mediana edad, segunda línea; y TRIARII, veteranos, última fila para evitar su fuga. La legión imperial estaba formada por 5.000 o 6.000 personas divididas en 10 cohortes de seiscientos cada una.
Los campamentos se pasaban la noche y cada día se construían y desmontaban. Estaban cerca de un punto de agua, fuentes y prados. Había una puerta praetoria (frente al enemigo), una porta decumana (opuesta), dextra et sinistra (derecha e izquierda) y un praetorium (tienda general).
- DERECHO ROMANO
La ley de las doce tablas se copiaron las leyes de Solón de Atenas, haciendo referencia al derecho privado y procedimiento civil. En la república, un magistrado preparaba un proyecto de ley y lo sometía a la aprobación del senado. En la época clásica, los emperadores tenían el poder legislativo.