Dios, esencia y existencia: el pensamiento medieval y moderno
Dios, esencia y existencia
15. Si Dios existe y tiene todas las perfecciones, y la existencia es una perfección, no puede ser que Dios, que tiene todas las perfecciones, no exista; luego Dios tiene que existir. La esencia incluye la existencia.
16. Agustín de Hipona (doctrinas platónicas). Situó el mundo de las Ideas en la mente de Dios. Las esencias estarían en la mente de Dios. Dios crea el mundo libremente. Podría suceder que existiesen esencias (ángeles) que no tuviesen existencia. Los pensadores cristianos establecen una diferenciación de esencia y existencia. La esencia expresa lo que las cosas son; la existencia, el hecho de que sean. Ser algo (esencia) y el hecho de ser (existencia).
17. Los universales como signos
La concepción cristiano-medieval de Dios sostiene que 1) Dios crea libremente el mundo material; y 2) Dios crea el mundo de acuerdo con las esencias que están en su propia mente. Occam considera que estas dos afirmaciones son contradictorias. Dios no se somete a ningún tipo de reglas o ideas para crear el mundo, para darle ser. Dicho de otra forma, Dios crea directamente a los individuos. Occam niega realidad extramental tanto a la versión platónica o agustiniana de los universales como a las formas sustanciales. Los universales no son más que signos. Un signo es todo cuanto representa otros en algún aspecto.
Occam distingue 3 tipos de signos: 1) los signos lingüísticos hablados, 2) los signos lingüísticos escritos y 3) los signos lingüísticos concebidos mentalmente, es decir, los conceptos. Occam niega la realidad extramental de los universales.
¿Cómo surgen tales signos?
Sólo existen individuos singulares. Sólo podemos tener conocimiento de individuos singulares. Conforme ese conocimiento de los individuos se vuelve confuso, surgen las nociones que pueden englobar a varios individuos.
18. Gnoseología
Se pasa del ámbito de la sociedad al ámbito del conocimiento y a las ideas de ese conocimiento. Descartes da un giro al pensamiento filosófico. La gnoseología arrebata el papel de protagonista a la ontología.
Un enunciado es cierto cuando es de tal naturaleza que nadie puede dudar de él. Los únicos conocimientos de los que no se puede dudar son aquellos que la razón elabora por sí sola, al margen de los sentidos (sólo el conocimiento de la razón es indudable para Descartes). A aquellos datos que el entendimiento elabora por sí solo, sin ayuda de los sentidos, los llama Descartes ideas innatas o conceptos.
El entendimiento elabora conceptos de naturaleza cuantitativa, con los cuales se pueden construir enunciados ciertos. El ser de las cosas externas, su esencia, consiste en ser medible, en ser cuantificable.